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EL EVANGELIO Y EL REINO

CAPITULO UNO
Mt. 4:17; 24:14; Juan 3:3-5; Ap. 5:9-10; Rom. 14:17


En este folleto, consideraremos la relación entre el reino de Dios y la Iglesia.  Primeramente hagamos una pregunta que está vitalmente relacionada a nuestro tema: ¿Cuál es el objetivo del Evangelio? En nuestra predicación, generalmente, hablamos la historia del evangelio desde el punto de vista humano, casi nunca desde el punto de vista Divino.
Por un lado, nosotros los predicadores, no tenemos un concepto apropiado del evangelio, por otro, es más fácil predicar desde un ángulo humano, porque entonces podemos apelar a la audiencia de una manera más personal. Si predicamos el evangelio desde el punto de vista de Dios, nuestros oyentes lo considerarán muy remoto y por causa que  sienten que no es muy interesante, es muy difícil para nosotros tocar sus emociones.  Así que hacemos de la salvación del pecado el objeto del evangelio y ofrecemos a la audiencia gozo y paz.  Ocasionalmente, levantamos el estándar un poco y presentamos la vida como la meta. Nuestro punto de partida es el pecado del hombre, su ansiedad y su miseria y su condición de muerte. Nuestra meta es el perdón, paz, gozo y vida.  Por causa que enfatizamos la necesidad del hombre, cuando predicamos el evangelio, nuestros convertidos enfatizan su ganar cuando aceptan el evangelio. Ellos dirán: "he creído en el señor Jesús, he obtenido perdón de pecados y he obtenido paz, gozo y vida".
Pero si vemos cuidadosamente a través de la Biblia, poniendo a un lado nuestros conceptos, veremos que la presentación escritural es muy diferente de la nuestra. Esto es: "Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado". Nos presenta el reino como el objeto del evangelio. Debemos arrepentirnos no meramente para obtener perdón, o para obtener paz, o vida, sino porque el reino celestial requiere nuestro arrepentimiento. Debemos arrepentirnos para participar de éste reino. Quizá nosotros estemos satisfechos al obtener perdón, paz y vida, pero Dios no es satisfecho con esto.
No fue solo Juan el Bautista quien comenzó su predicación del evangelio con las palabras "Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado", las mismas palabras fueron habladas por el señor Jesús cuando comenzó su ministerio.  En la dispensación Neotestamentaria, cuando se presenta el evangelio al hombre, Dios presenta el reino como su objeto trascendente. Cuando en el nuevo testamento Él substituye la ley por la gracia, lo hace por causa del reino, porque la ley era impotente para introducir al hombre dentro del reino. Una vez vemos el reino, nos damos cuenta de cuan inadecuada fue nuestra percepción del evangelio.
¡Qué familiar es el tema del nuevo nacimiento¡ ¡Cuántos han predicado sobre el tema del tercer capítulo de Juan¡ pero ¿Cuántos han visto el propósito del nuevo nacimiento? Nuestro señor dijo: "A menos que un hombre nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Jn. 3:3) El objeto que él presentó fue el reino. El propósito del nuevo nacimiento es hacernos aptos para entrar en el Reino. Me temo que no muchos tengan este concepto del nuevo nacimiento---que Dios nos ha dado su vida para hacernos aptos para participar de su reino. Si voy a vivir en el reino de Dios, necesito poseer otra vida aparte de la que poseo por naturaleza. Debo nacer otra vez, debo recibir la vida de Dios, porque, a menos que posea su vida no puedo vivir en su reino.
Lo que hemos dicho, aclara suficientemente que el evangelio tiene siempre el reino de Dios en vista; por lo tanto es llamado  "El Evangelio del Reino". Mateo. 24:14 dice: "y será predicado este evangelio del reino por toda la tierra habitada".  Pero, ¿qué es el Reino? El Cristianismo de hoy, ha hecho el asunto del reino, un asunto puramente profético, un asunto relacionado al futuro. Muchos piensan que: "entrar en el reino" es equivalente a "ir al cielo". Cuando yo era niño, oí muchas predicaciones de esta índole. Poniendo "el Reino de los Cielos" o "el Reino de Dios" como un lugar de felicidad eterna reservado para el futuro. Esta presentación es contraria a las escrituras. Las escrituras muestran que el reino de Dios o el reino de los cielos se refiere a nuestra vida en esta era presente. Admitimos que hay un aspecto del reino que es futuro, pero el énfasis escritural es sobre el presente más que el futuro. El reino toca nuestra vida diaria actual. La palabra reino usada en el nuevo testamento es un termino muy fuerte en el griego. Algunos traductores se han visto obligados a usar el término "Soberanía" como su equivalente. La idea es de uno que "soberanamente gobierna", de una autoridad reinante. Recuerdan las palabras de Apocalipsis 20:4, 6, ambos versos hablan de los santos resucitados reinando con Cristo por mil años. La palabra "reinar" usada en ambos versos, viene de la misma raíz de la palabra "reino".  El reino de Dios es el reinar de Dios; el reino de los cielos, es el reinar de los cielos.  ¿Qué implica esto? Seguramente que no es difícil que lo entendamos. Antes de ser salvos, estabamos bajo el dominio de Satanas y exteriormente nuestras vidas eran gobernadas por el hombre. Como niños estabamos bajo la autoridad de nuestros padres; como estudiantes estabamos bajo la autoridad de los maestros; como ciudadanos estabamos bajo la autoridad del Estado, pero no había autoridad divina en nuestras vidas.
Veamos las ciudades modernas ¿Qué orden prevalece? Una línea blanca en medio de la carretera controla el ir y venir, nadie cruza la línea blanca.  Cuando alguien esta a punto de manejar en cierta dirección y ve un letrero indicando "una vía" él no maneja en contra. En otra parte ve "no estacionar" él no se estaciona allí. Hay tal orden. ¡Pero remueva el gobierno, remueva la policía, remuevan las cortes judiciales y verán como serán las ciudades! Serán un caos completo. ¿Por qué hoy la gente es tan ordenada? Es por causa del gobierno, la policía y las cortes ejerciendo control sobre ellos. ¿Están ellos bajo la autoridad de Dios? ¡No! y tampoco nosotros antes de ser salvos. Nosotros no estabamos bajo el gobierno de Dios, lo que significa que no estabamos en el reino de Dios, pero  un día a través del evangelio, Dios vino a nosotros y nos dijo: "Tú tienes que Arrepentirte" ¿Arrepentirnos de qué? No solamente de ciertos errores, ciertos pecados, pero arrepentirnos radicalmente ---Arrepentirnos de no estar sujetos a la autoridad de los cielos; arrepentirnos de no someternos a la soberanía de Dios. La razón de nuestros actos erróneos es por no aceptar el gobierno de Dios. Los hombres cometen toda clase de pecados porque no dejan que Dios ejerza su autoridad sobre ellos. ¿Cómo puede Él traerlos bajo su autoridad? Por medio del evangelio. El evangelio que el nuevo testamento revela, es el evangelio proclamado a rebeldes, hombres que han resistido a la autoridad de Dios, hombres que han rechazado su gobierno, hombres que no le permitirían a él reinar sobre ellos. Tal evangelio limpia a tales hombres y pone la vida de Dios dentro de ellos, así ellos pueden aceptar el gobierno de Dios. Este es el evangelio del nuevo testamento.
Usted ha oído el evangelio, usted a creído y usted ha sido salvo. Ahora, ¿ha visto que el evangelio lo ha traído bajo el gobierno de Dios? ¿A visto que ha sido salvo para este propósito específico que usted pueda ser traído bajo su control? ¿Ha visto que su salvación no es meramente un asunto de perdón, paz, gozo y vida, pero que el verdadero objetivo de ser perdonado y tener su vida impartida en usted, es para traerlo bajo el gobierno soberano de Dios? ¡Esto es el evangelio! Apocalipsis 1:5-6 dice: "Al que nos ama  y nos liberó de nuestros pecados con su sangre e hizo de nosotros un reino" la razón por la cual Dios nos lavó en la preciosa sangre, fue para ser traídos bajo su gobierno.
Mientras he predicado el evangelio en diferentes lugares y he tenido contacto personal con un buen número de personas, quienes han sido claramente salvas y quienes después de su salvación me han dicho algo como esto: "¿Cómo es que desde que fui salvo parece que estoy bajo cierta clase de control?" Parece como que alguien ha tomado el control de mi vida, así que cuando yo quiero hacer esto o aquello algo en mi dice ‘no puede’ y cuando yo quiero hacer aquello me dice ‘no’ ‘no’. Anteriormente yo era mi propio amo, ahora no puedo seguir haciendo lo que yo quiero. ¿Qué quiere decir todo esto?
¿No es esa también su historia? Si, y esta es la historia de cada persona salva. Al momento de nuestra salvación nunca pensamos que alguien vendría dentro de nuestras vidas y tomaría control. Mucha gente cuando son salvos inicialmente, no entienden esto y me han pedido una explicación. He tratado de explicarlo así: ¿Cómo creyeron en el Señor? ¿Acaso no lo recibieron dentro de su vida? Entonces ¿Saben ustedes que el Señor que ustedes recibieron no solo es salvador sino también Rey? Él no es solamente el crucificado, Él también es el que ha sido exaltado al trono. Él ha recibido toda autoridad en los cielos y en la tierra. "Dios le ha hecho Señor y Cristo".  Hoy Él no es solamente el salvador en la cruz. Él es el salvador en el trono. Es como Rey que Él ha llegado a ser tu salvador, así que su venida ha traído su trono dentro de tu vida. Cada persona salva está bajo el gobierno interno y este gobierno es el gobierno del reino. Hasta aquí, ha estado consciente de una restricción sobre usted, pero no se ha dado cuenta que hay un trono dentro de su vida. El reino de Dios esta dentro de usted.
 Hace algunos días conocí a alguien que me dijo con mucho asombro "mis estudiantes pueden entrar con mucha facilidad en toda clase de recreaciones, yo anhelo hacer lo mismo, pero cuando quiero tomar parte en sus entretenimientos hay en mí, una restricción muy fuerte en mi interior. ¿Por qué hay tanto problema interno? A veces le decimos a la gente que hay problemas dentro de ellos porque ellos tienen la vida del Señor dentro. Esto es verdad, pero no es la verdad completa.  La pregunta no es solamente sobre una vida interna, sino una autoridad interna.  Pablo dijo: "El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo" Rom. 14:17 ¿Qué son comida y bebida? Asuntos prácticos de la vida diaria. El reino de Dios es también de igual manera un asunto práctico de la vida diaria. --- Así como el comer y beber es muy práctico, el reino de Dios es "Justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo". Cuando permitimos que la autoridad del reino de Dios opere dentro de nosotros, éstas tres cosas caracterizarán nuestro diario vivir.--- hacia nosotros seremos estrictos en todo asunto de "justicia", en nuestra relación con otros nos caracterizará la paz y en nuestro caminar con Dios tendremos gozo en el Espíritu Santo". Si nos falta el gozo en el Espíritu Santo, algo esta equivocado en nosotros, es cuando nos despojamos de la restricción divina que estaremos en silencio mientras otros alaban. Mientras ellos cantan aleluyas, nosotros no podremos ni decir amen. Nuestros espíritus están tan cargados que no podremos regocijarnos.
Cuando la justicia marca nuestro caminar personal, cuando tenemos paz en nuestra relación con otros, y cuando tenemos gozo en la presencia de Dios---entonces el reino se esta manifestando asimismo en nuestra vida diaria.
Dejemos de pensar en el reino como un asunto meramente profético. El Nuevo Testamento revela que tan pronto como somos salvos, el trono de Dios es traído dentro de nuestro ser interior, para que de aquí en adelante nuestras vidas sean vividas en sujeción a su reino.
































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